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- El nivel de los contendientes debe ser similar. No parece razonable que un becario opte por el puesto de director general. No por el hecho de ser becario sino porque, simplemente, el resto de pretendientes le sacarían (o deberían sacarle), tanta ventaja que supondría un derroche de medios para la empresa y un esfuerzo inútil para él.
- El criterio que decide quien obtiene la victoria debe conocerse de antemano y ser invariable mientras dure la competición. En caso de que cambie, deberá ser comunicado inmediata y simultáneamente a todos los participantes.
- Los contendientes deben conocer los méritos del ganador en comparación a los propios. No solo para confirmar el "juego limpio" sino para que, en la siguiente competición, acudan participantes mejor preparados.Además, dado que el premio es una promoción, dará prestigio y reforzará el liderazgo del galardonado.
Rara es la empresa que no se jacta de ofrecer planes de carrera a sus empleados. Aún así, creo que es conveniente asegurarse de que va más allá de un mero "adorno corporativo". Siempre que me lo han ofrecido como beneficio, he formulado las siguientes tres preguntas que, sin ser insidiosas, pueden darnos una pista:
- ¿Hay algún sitio dónde pueda consultar las vacantes?
- ¿Las categorías determinan solo el salario o van asociadas a una definición de puesto?
- ¿Mi responsable accedió a su puesto mediante un plan de carrera tutelado por RRHH (o el departamento de personas, como gusta decir ahora)?
Es importante conocer las posibilidades de plan de carrera en cualquier empleo o su ausencia si es el caso. No hay nada que genere más frustración que participar en una competición donde el ganador acaba siendo el segundo, el tercero u otro que ni siquiera compitió.

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